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Care Santos Autora de 'Media vida', la novela ganadora del Premio Nadal 2017

"Me interesa la enorme progresión de la mujer desde el XIX, es un enorme filón"

"Quería hablar de esa generación que, partiendo de una educación machista en el franquismo, afrontó un mundo muy distinto del que conocía y tuvo que avanzar"
01-03-2017 23:57
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Care Santos presentando su libro en el Centro Ágora. queiruga / roller agencia

Care Santos presentando su libro en el Centro Ágora. queiruga / roller agencia

Una noche de 1950, cinco niñas se reúnen en un internado de monjas para jugar a Acción o verdad. El entretenimiento termina por torcerse, y se transforma en una experiencia que las marcará hasta 30 años después, cuando vuelven a encontrarse para ponerse al día. Lo que ocurre entre medias es lo que narra la escritora Care Santos en Media vida, el libro ganador del Premio Nadal 2017 que se presentaba ayer en el Centro Ágora como parte del ciclo Libros en directo.

-Le interesa mucho contar la historia de la mujer desde el siglo XIX, y en esta novela sigue haciéndolo. ¿Por qué ese afán?

-Me interesa la enorme progresión que la mujer ha tenido desde entonces. Es una época afín a mis intereses como novelista, pero también un enorme filón. La mujer tiene muchísimo que decir.

-La novela discurre entre los años 1950 y 1981. ¿Por qué escogió esa época, la de sus padres, y no la de su generación?

-Media vida es un homenaje a esa generación de mujeres que se criaron en el franquismo, bajo reglas que entraron en crisis en la Transición. Quería hablar de cómo, partiendo de esa educación tan machista, encararon un mundo muy distinto del que conocían, y tuvieron que seguir avanzando.

-Sus personajes se reúnen a los 45 años, para ponerse al día y reflexionar. ¿La mediana edad es la edad para hacer balance?

-Claro. El único momento de la vida en el que eres consciente de que ya arrastras un lastre considerable de pasado, pero todavía quedan muchas puertas por abrir es la media vida, la madurez. En la novela lo simbolizan dos de las mujeres. Una está embarazada, lo que muestra todo el futuro posible, y la otra ya es abuela, y por lo tanto tiene un pasado importante.

-Cada personaje tiene una personalidad muy diferenciada. ¿Quería representar todos los papeles asumidos por las mujeres de esa generación?

-Quería representar distintos modelos de mujer y también distintas respuestas ante las agresiones de la vida. Cada una de ellas ha tenido que ir asumiendo distintas caras ante lo que se ha encontrado. Desde Olga, que es la más conservadora, hasta Nina, que no fue ni mucho menos la mujer que preconizaba el régimen.

-También está Julia. ¿Es la heroína de la historia?

-Sí, es posible, aunque creo que hay varias heroínas. Olga, por ejemplo, que es la antiheroína, también tiene un momento en el que se luce. Aunque seguramente Julia, por sus características y la transformación que experimenta, sea percibida como la heroína.

-Comparada con Julia, Olga es la gran perdedora.

-Olga se creyó todo lo que le contaron, y está convencida de que tiene una vida estupenda. Pero precisamente en esa cena es la más desengañada de todas, y la que tiene una vuelta a casa más triste.

-La novela se inspira en una frase de Joan-Carles Mèlich, "solo se puede perdonar lo imperdonable", ¿cómo influyó en el relato?

-Leí La lectura como plegaria, de Mèlich, cuando estaba pensando en esta historia. Esa cita me llevó a leer más sobre la filosofía del perdón y al final eso impregnó toda la novela. Si esta cita no me hubiera puesto tantos deberes como me puso, seguramente el libro habría sido diferente.

-Se dice de la obra que es una reivindicación de la amistad, pero es una amistad extraña.

-Es que no han sido nunca amigas. De pequeñas están juntas, pero solo por las circunstancias. Más bien creo que tal vez después de la cena serán amigas. A lo mejor lo que explica esta novela es el nacimiento de una posible amistad, porque a partir de esa noche tienen mucho más en común y muchos más motivos para reunirse.

-La sociedad en la que viven es muy hipócrita, ¿seguimos siendo igual de hipócritas ahora?

-En ese terreno se ha avanzado mucho, por fortuna. Estamos haciendo unos deberes en los que llevábamos mucho retraso. Pero no podemos bajar la guardia. Tenemos que recordar de dónde venimos y cuánto nos costó llegar. No podemos despistarnos.

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