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Una década de pinturas y recuerdos

El pintor coruñés Jano Muñoz reunirá en una exposición en el Kiosco Alfonso 56 de las obras realizadas durante la última década
17-04-2017 22:54
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El pintor clásico Jano Muñoz, en su estudio. queiruga/roller agencia

El pintor clásico Jano Muñoz, en su estudio. queiruga/roller agencia

Bodegones, retratos y mares se darán la mano en la exposición que Jano Muñoz inaugurará en el Kiosco Alfonso. El próximo 11 de mayo, a las 20.00 horas de la tarde, el pintor clásico reunirá en el edificio 56 de las piezas que ha realizado durante los últimos 10 años, y que mantendrá expuestas al público hasta el 11 de junio bajo el título de Jano Muñoz. Aunque asegura que no se trata de una retrospectiva, el artista admite que en la muestra se apreciará la evolución que ha experimentado a lo largo de esta década. Un cambio técnico y temático, en el que el contar historias a través de la pintura se ha acabado erigiendo como su pilar fundamental.

"No es una antología, pero sí es cierto que, por el número de piezas, no se trata de una exposición convencional", cuenta Muñoz. "Por el tipo de pintura que hago, no se puede configurar una exposición de este tamaño en menos tiempo, así que la considero una muestra de obra reciente", añade.

Los cuadros que exhibirá tendrán distintos formatos. Irán desde los 2 metros y medio hasta los 20 centímetros, y serán en su mayoría piezas inéditas, que pasaron "directamente del estudio a las colecciones" y que nunca fueron expuestas con anterioridad. En ellas, Muñoz toca varios de los temas que constituyen ya una referencia en su carrera, y que tiene pensado agrupar en distintos conjuntos a lo largo de las salas del Kiosco Alfonso: "Hay como pequeñas exposiciones dentro de la misma, con diferentes temáticas que he estado trabajando últimamente", explica el pintor, que enumera subgrupos como el del mar, los animales y los bodegones.

Los paisajes urbanos, en los que las escenas coruñesas convivirán con un cuadro de Nueva York y otro de Shangai que el artista pintó durante sus viajes, así como los retratos, serán otros de los conjuntos presentados. Según el artista, la sala en la que se encuentren estos últimos será una de los principales, debido sobre todo a la gran carga emotiva que representan para él.

"Hay retratos como el de el exministro de Justicia Francisco Caamaño, o el que hice para Javier Losada, pero también hay obra más familiar, con retratos de mis niños y de mi padre, que ya ha fallecido", dice.

Junto a los cuadros de sus hijos, representados en las pinturas con diferentes edades, habrá también un autorretrato. La imagen supone la segunda ocasión en la que Muñoz utiliza su pincel para plasmarse a sí mismo y, al igual que el realizado la primera vez, no supone de ningún modo un "autorretrato al uso": "El de hace unos años era más una alegoría, pero este tampoco es muy usual. De hecho, salgo con los ojos cerrados", cuenta el artista.

Con estas pinturas, el conocido como El hombre que pinta busca emocionar, pero también contar historias, una de las metas que más ha desarrollado durante estos últimos 10 años. "Las obras siempre las he tratado como cuentos, y en este tiempo es uno de los aspectos en los que más me he centrado. Puede que la historia que hay detrás de cada cuadro no sea tan perceptible como la de un libro, pero de alguna manera se nota", asegura el pintor.

Como ejemplo, Muñoz señala uno de los cuadros de la muestra. Un bodegón que realizó en el 2014 y que engloba, según dice, toda su vida: "Hay una estantería en mi casa en la que voy colocando objetos, como los chupetes de cuando los niños eran pequeños o los trofeos deportivos. Lo pinté en un cuadro y ahora, aunque parezca solo un bodegón, es casi como otro autorretrato", afirma.

En el futuro, el artista espera continuar plasmando sensaciones como las de esa pintura. Aunque no imagina cómo serán sus cuadros dentro de otra década, sabe que seguirán inevitablemente ligados a su vida, y que no pararán de transmitir pedazos de su propia historia: "La potencia de mi obra dependerá de lo que me ocurra. Desde luego, si en los próximos 10 años no me pasa nada, la obra será un coñazo. Pero si mi vida es emocionante, que espero que sí, la obra lo será también", sentencia.

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