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Celso Albelo Tenor, interpreta en el teatro Colón a Gennaro en la ópera 'Lucrezia Borgia'

"Dijeron que duraría tres años, pero llevo catorce dando guerra"

"En la ópera se ha perdido el venir al teatro con respeto" - "La cultura no es de izquierdas ni de derechas, es universal"
17-09-2017 00:23
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Celso Albelo, en un recital.

Celso Albelo, en un recital.

Celso Albelo tenía claro que sería historiador del arte. Al menos, claro, antes de que la ópera se cruzara en su camino y le llevase a convertirse en un tenor de éxito a través de manos como las del maestro Carlo Bergonzi. El canario, al que pronosticaron en sus inicios no más de tres años sobre los escenarios, continuará "dando guerra" este sábado tras casi 14 en activo, interpretando en el teatro Colón al Gennaro de Lucrezia Borgia a partir de las 20.00 horas.

- La ópera que representará no se había ofrecido antes por la dificultad que entrañaba hallar a los cantantes adecuados, ¿ Lucrezia Borgia exige voces peculiares?

-Como todo el belcanto, sí, requiere de unas voces particulares. Pero tenemos la fortuna de contar con una de sus máximas exponentes, Mariella Devia, y somos una serie de cantantes que creo que tenemos las características para llevar a cabo este tipo de óperas, nada sencillas.

- A usted lo definen como uno de los mejores gennaros .

-Eso depende de a quién se lo preguntes [risas]. Se lo agradezco a la gente, pero lo único que intento es hacer mi trabajo lo mejor posible. Sobre todo porque con Mariella no es la primera vez que canto, y estar a la altura de ese tipo de artistas exige un nivel muy comprometido.

- ¿Un artista honesto implica identificarse con el personaje? ¿Le sucede a usted con Gennaro?

-Sí, claro. Te tienes que enamorar de su forma de ver las cosas, sentir tan profundamente al personaje que a la hora de hablar, realmente estés convencido de lo que dices. Si no, siempre quedará cojo.

- Su voz ha ido evolucionando con el tiempo. ¿Hay papeles que dejan de estar al alcance de uno por estos cambios?

-Sí, aunque de momento no he llegado a ese punto en el que haya tenido que dejar ningún rol. Es cierto que he tenido la oportunidad de incluir otros papeles diferentes, sobre todo repertorio francés, pero sin tener que dejar todavía ninguno de los que he hecho. Aunque en unos años sucederá. Y no solo por la voz, sino porque es la evolución normal de un artista. A lo mejor te interesa explorar otros registros o a personajes con otras características psicológicas.

- Un papel que le decían que cantase en su momento era Rigoletto. ¿Es cierto que hay que esperar para algunos personajes?

-Yo lo único que sé es que teóricamente todos son grandísimos teóricos. Pero lo que la gente no llega a entender es que el compromiso de un cantante con su voz, aunque se equivoque, es muy grande. Me dijeron que todavía era muy pronto para Rigoletto y llevo más de 100 funciones de él. Creo que no me equivoqué, pero, aunque lo hubiese hecho, los cantantes también tenemos derecho a la equivocación. Parece que muchas veces nos olvidamos de eso, y que el canto se ha convertido en una ciencia superexacta, pero no, porque con Rigoletto se equivocaron. En realidad, erraron en mi carrera en general, porque cuando empecé a cantar dijeron que solo duraría dos o tres años. Y llevo 14 dando guerra.

- ¿Se ha perdido libertad?

-Lo que se ha perdido es venir al teatro con respeto y con ganas de sentir algo. Muchas veces se llega con el anhelo de sentir a un cantante que ya no está, cuando hay que venir sin losas y sin cortarle las alas al sentimiento por una pseudotécnica que quizá te recuerda a un tiempo pasado que para ti fue mejor.

- Empezó a estudiar canto a los 24, ¿tuvo consecuencias esta introducción tardía a la ópera?

-Yo iba para historiador del arte, pero tuve la fortuna de que pasó por mi vida la locura esta que es la ópera. He tenido que estudiar mucha música de grande y quizás cuando eres niño te cuesta menos. Quitando eso, cantar es mi gran pasión, la terapia que me ayuda a ser feliz.

- Volverá a A Coruña, que dice que es su hijo artístico.

-Sí, totalmente. De los 14 años que voy a hacer cantando, llevo 11 viniendo a A Coruña. Empezar una temporada de ópera sin aclimatarme con esas lluvias que de repente te cogen caminando por la calle Real, no sería lo mismo.

- Y aquel primer concierto...

-Me acuerdo como si fuese el otro día. Fue el Palacio de la Ópera. Estaba muy emocionado. Hablando con la dirección, me dijeron que tenía que volver el año que viene, e hice Don Pasquale, mi primera ópera completa en A Coruña. El resultado del binomio Amigos de la Ópera y Celso Albelo ha dado resultado. Por eso espero, aun teniendo todos los problemas que tienen, que siga la relación. No entiendo por qué ciertas expresiones artísticas se tachan de elitistas, cuando en la cultura lo que se debe trabajar precisamente es para eliminar ese tipo de etiquetas que no son cómodas para nadie. La cultura no es de izquierdas, de derechas ni de centro, la cultura es universal.

- ¿Pesa mucho ese estigma?

-Sí pero es absurdo. Todo ese miedo viene muchas veces por desconocimiento o por una especie de complejo de no dar la talla como espectador, cuando la audiencia perfecta es la que va y se conmueve. No hace entender nada. La música es de todos, no de una clase social, aunque lo que vende si eres de un partido o de otro es decir que es de ricos y que no interesa. Lo que hay que hacer son políticas educativas para que la gente vea cualquier tipo de experimento musical como algo accesible.

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