Los Vivancos desembarcan hoy en A Coruña para representar hasta el domingo en el teatro Colón su último espectáculo, Aeternum flamenco, una producción sobre el bien y el mal que fusiona la danza flamenca con el ballet, las artes marciales, el claqué y la magia. Los siete hermanos han respondido juntos a un cuestionario de LA OPINIÓN y todos coinciden en que el público coruñés responderá cálidamente a su espectáculo, "una obra que se te mete bajo la piel sin que te des cuenta y luego, una vez en ella, te abrasa por dentro".
Coreografiado y dirigido por estos siete hermanos, Aeternum flamenco cuenta la colaboración de Daniele Finzi, creador de Corteo, Nebbia o Donka, como asesor artístico, junto a Julie Hamelin, y de Fernando Velázquez, compositor de bandas sonoras como El orfanato o Los ojos de Julia, en los arreglos musicales. Los Vivancos interpretaban y autoproducían sus espectáculos, pero esta vez, dicen, han concebido una obra "que fuera más que danza, por dar una vuelta más de tuerca al estilo Vivancos". "Queríamos romper nuestros propios límites y es importante saber rodearse de los mejores. Eso siempre lo hemos reconocido, aunque nos guste controlar todo lo que concierne a nuestras creaciones. Ha sido un auténtico lujo contar con el talento de Daniele y de Fernando", reconocen los hermanos, que actuaron juntos en su adolescencia y luego emprendieron caminos en solitario para volver a reunirse en 2006.
Sobre el escenario, Los Vivancos despliegan un abanico de coreografías en el que el flamenco se apoya en otras disciplinas como las acrobacias o la danza clásica, un derroche de físico que, dicen, "no durará por siempre". "Lo que hacemos sobre las tablas es extremamente difícil y muy exigente. Aeternum es efímero y durará lo que aguante el cuerpo", apuntan.
Con esta obra han estado ya en Budapest, Bahréin, Madrid y Valencia, entre otras ciudades, y llegan a Galicia directamente desde Chipre. Han preparado Aeternum a lo largo de 18 meses y les queda un largo recorrido, ya que tienen previsto actuar en los 35 países en los que representaron su anterior producción, 7Hermanos.
La convivencia entre hermanos siempre da lugar a riñas, aunque los siete Vivancos señalan que "el roce hace el cariño" y que, como les enseñó su padre, viven el presente "como si fuera eterno", sin rutinas ni planes más allá de rodar por el mundo dedicados a sus proyectos.
Han vivido muchos buenos momentos juntos, pero afirman que la mayor satisfacción de todos estos años es saber que lo suyo es, más que una profesión, un estilo de vida. "Saber que las personas con las que compartes esa vida son más que compañeros, son familia... Poder vivir un sueño y poder seguir soñando es lo más bonito, el momento viene y va, pero eso se mantiene in aeternum", concluye el grupo, que actuará hoy, mañana y el domingo a las 20.30 horas en el Colón. Las entradas van de los 29 a los 35 euros.