Fin de semana

Villanueva del Trabuco, el pueblo blanco

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Villanueva del Trabuco - Málaga

Es uno de los pueblos blancos más atractivos de la zona malagueña de Antequera, de la que dista 34 kilómetros. Con los parajes de las sierras Gorda y de San Jorge como telón de fondo, Villanueva es uno de los asentamientos más antiguos de la provinc

Tere Gradín

Hay testimonios que prueban que el término municipal estuvo poblado desde épocas remotas, pero fue en tiempos de Carlos III cuando el núcleo urbano surge como tal, y su nombre también. Cuenta la leyenda que el propietario de una venta próxima debía acercarse con frecuencia a Archidona para surtirse de víveres. Su mercancía era presa fácil y apetecible de bandoleros hasta que un día, harto de los continuos asaltos, decidió comprarse un intimidatorio trabuco, que se convirtió en su inseparable compañero de viaje. Cuando llegaba a Archidona los que lo veían decían aquí viene el del trabuco, frase que podría ser el posible origen del nombre del municipio. Pero mucho antes, fenicios, cartagineses, romanos, árabes y cristianos dejaron su huella en este término que tiene en el agua uno de sus mayores tesoros, y en los cercanos parajes de las sierras sus atractivos recursos naturales.

Se eleva 700 metros sobre el nivel del mar y eso se nota en sus calles estrechas y empinadas. El Barrio de los Villares es el más antiguo y típico del pueblo, de casas encaladas y macetas llenas de flores que alegran la vista en el paseo. Situado en la parte alta de la localidad, constituye el casco antiguo y fue la primera zona poblada del municipio. Sus calles en pendiente suben a través de escaleras hasta llegar a la cima, que ofrece magníficos miradores. La plaza del Prado es el punto neurálgico de la vida comercial y social de la villa, ya que acoge los principales servicios del pueblo. En esta plaza se encuentra también el Ayuntamiento y la Fuente de los tres Caños, con un manantial que corre permanentemente —la fuente nunca seca— y de la que dicen es una de las mejores aguas de la provincia. A partir de aquí se abre la parte más llana y comercial de la localidad, en contraste con las calles zigzagueantes y estrechas que suben a los Villares, típicas de un pueblo malagueño de montaña. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Dolores es la construcción más relevante de Villanueva del Trabuco. El templo fue mandado construir por el duque de Osuna a finales del siglo XVIII y restaurado a mediados del siglo pasado. En su estructura sobresale la torre campanario, situada sobre la puerta de la fachada principal y visible desde cualquier parte de la localidad. La ermita de la Virgen del Puente, ubicada entre la plaza del Prado y el puente sobre el río Guadalhorce, tan pequeña como sobria, cobija la imagen de la Virgen de los Dolores, por la que los trabuqueños sienten especial devoción. A pocos kilómetros del pueblo se halla la Fuente de los Cien Caños, el punto donde se cree que nace el río Guadalhorce. El magnífico manantial que surge ha originado un lugar de esparcimiento muy utilizado por lugareños y visitantes para pasar agradables jornadas campestres.

Las sierras Gorda y de San Jorge proporcionan el mejor escenario para rodear el pueblo y sus campos a través de diversas rutas senderistas habilitadas para ello, como la de los Nacimientos, que discurre al pie de la Sierra Gorda. Otro hermoso paseo río arriba es el que lleva a la Sierra de San Jorge. En contraste con la empinada subida, los pies de la colina forman un sosegado paisaje de campos de olivos y cereal, salpicados de casas y granjas. Los ríos y los manantiales de agua presentes en la zona se unen al exuberante paisaje, enriquecido con diferentes especies de álamos y fresnos, que proporcionan acogedora sombra para descansar.

Tere Gradín

Hay testimonios que prueban que el término municipal estuvo poblado desde épocas remotas, pero fue en tiempos de Carlos III cuando el núcleo urbano surge como tal, y su nombre también. Cuenta la leyenda que el propietario de una venta próxima debía acercarse con frecuencia a Archidona para surtirse de víveres. Su mercancía era presa fácil y apetecible de bandoleros hasta que un día, harto de los continuos asaltos, decidió comprarse un intimidatorio trabuco, que se convirtió en su inseparable compañero de viaje. Cuando llegaba a Archidona los que lo veían decían aquí viene el del trabuco, frase que podría ser el posible origen del nombre del municipio. Pero mucho antes, fenicios, cartagineses, romanos, árabes y cristianos dejaron su huella en este término que tiene en el agua uno de sus mayores tesoros, y en los cercanos parajes de las sierras sus atractivos recursos naturales.

Se eleva 700 metros sobre el nivel del mar y eso se nota en sus calles estrechas y empinadas. El Barrio de los Villares es el más antiguo y típico del pueblo, de casas encaladas y macetas llenas de flores que alegran la vista en el paseo. Situado en la parte alta de la localidad, constituye el casco antiguo y fue la primera zona poblada del municipio. Sus calles en pendiente suben a través de escaleras hasta llegar a la cima, que ofrece magníficos miradores. La plaza del Prado es el punto neurálgico de la vida comercial y social de la villa, ya que acoge los principales servicios del pueblo. En esta plaza se encuentra también el Ayuntamiento y la Fuente de los tres Caños, con un manantial que corre permanentemente —la fuente nunca seca— y de la que dicen es una de las mejores aguas de la provincia. A partir de aquí se abre la parte más llana y comercial de la localidad, en contraste con las calles zigzagueantes y estrechas que suben a los Villares, típicas de un pueblo malagueño de montaña. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Dolores es la construcción más relevante de Villanueva del Trabuco. El templo fue mandado construir por el duque de Osuna a finales del siglo XVIII y restaurado a mediados del siglo pasado. En su estructura sobresale la torre campanario, situada sobre la puerta de la fachada principal y visible desde cualquier parte de la localidad. La ermita de la Virgen del Puente, ubicada entre la plaza del Prado y el puente sobre el río Guadalhorce, tan pequeña como sobria, cobija la imagen de la Virgen de los Dolores, por la que los trabuqueños sienten especial devoción. A pocos kilómetros del pueblo se halla la Fuente de los Cien Caños, el punto donde se cree que nace el río Guadalhorce. El magnífico manantial que surge ha originado un lugar de esparcimiento muy utilizado por lugareños y visitantes para pasar agradables jornadas campestres.

Las sierras Gorda y de San Jorge proporcionan el mejor escenario para rodear el pueblo y sus campos a través de diversas rutas senderistas habilitadas para ello, como la de los Nacimientos, que discurre al pie de la Sierra Gorda. Otro hermoso paseo río arriba es el que lleva a la Sierra de San Jorge. En contraste con la empinada subida, los pies de la colina forman un sosegado paisaje de campos de olivos y cereal, salpicados de casas y granjas. Los ríos y los manantiales de agua presentes en la zona se unen al exuberante paisaje, enriquecido con diferentes especies de álamos y fresnos, que proporcionan acogedora sombra para descansar.

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