Noticias | Agenda

Del surrealismo al horror

La Fundación Caixa Galicia inaugura una exposición sobre la fotógrafa Lee Mille
21-06-2011 23:20
0 votos
Muestra de la Fundación Caixa Galicia Victor Echave

Muestra de la Fundación Caixa Galicia Victor Echave

Alguno de los personajes más extraordinarios y alguno de los episodios más convulsos del siglo XX tuvieron a la estadounidense Lee Miller y a su cámara como testigo. La fotoperiodista es la protagonista de la instalación Legendary Lee Miller, que fue inaugurada ayer en la sede de la Fundación Caixa Galicia. Esta exposición, la primera de la artista que se puede visitar en España, consta de un centenar de fotografías que recopilan más de cuarenta años de trabajo.
El encargado de inaugurar el montaje fue el hijo de la artista y director de la institución que investiga el legado de Miller, Antony Penrose, que recordó que su madre visitó la ciudad en una ocasión, aunque no tiene constancia de que sacara ninguna fotografía: “Mis padres estuvieron aquí en 1956, para ver el lugar en el que vivió y trabajó el padre de Picasso, para la biografía que mi padre escribió sobre el pintor. Él lo retrató varias veces, y mi madre le sacó más de 1.000 fotos”. El autor del Guernica fue además una de las grandes influencias estéticas de la fotógrafa neoyorquina.
Legendary Lee Miller se divide en siete grandes capítulos, que abarcan desde su formación artística a los retratos de sus amigos con los que concluyó su carrera, pasando por sus experiencias con el surrealismo o su traumática participación en la II Guerra Mundial. “El surrealismo fue muy importante para ella —explicó Penrose—, porque este movimiento pretendía construir un mundo nuevo. Parte de su forma de lograrlo era una visión nueva de las cosas, que hacía que miraran por debajo de la superficie”.
El recorrido por la trayectoria de la fotógrafa comienza precisamente con sus experimentos surrealistas, con obras tan inquietantes como una instantánea que muestra la cabeza de una joven metida en una urna de cristal, como si fuera una pieza de exposición: “La mujer es Tanja Ramm, una de las mejores amigas de Lee, y la foto fue sacada en París en 1931. Es una metáfora, porque ella sabía que, como mujer bella, muchos querían capturarla. No era feminista en ese momento, pero estaba convencida de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres”.
La exposición continúa con las fotos que la estadounidense tomó en su estancia en Egipto, en las que un evidente tono onírico empapa el desierto del país africano. Londres durante la guerra, la guerra en Europa y Posguerra reúnen las instantáneas más duras de Legendary Lee Miller, aunque las piezas registradas en el Londres bombardeado por los nazis desprenden un desenfado típicamente británico. “En Inglaterra, cuando estaban cayendo las bombas, la mejor arma con la que contaban era el humor. Encontraban graciosas cosas increíbles, como en la fotografía Eggstraordinaire —juego de palabras entre la palabra “extraordinaire” y “egg”, que significa “huevo”—, en la que unos gansos parecen preguntarse cómo van a lograr incubar un globo antiaéreo de color blanco que estaba en el suelo. Si no puedes luchar, por lo menos puedes reír”, sentenció Antony Penrose.
“Hay pocas fotografías de generales y políticos —explica el albacea del legado de Miller sobre la experiencia de su madre en el frente europeo—, porque ella prefería retratar a soldados rasos y la gente que los cuidaba y atendía. Como una imagen en la que aparece un cirujano operando, mientras a su alrededor caían las bombas. Lo interesante era que eso no afectaba a la concentración de los médicos, que trabajaban en tiendas de lona que, evidentemente, no protegían de la metralla”.
Las instantáneas de La guerra en Europa reflejan la dureza de un mundo al que Miller no estaba acostumbrada. La artista acompañó a las tropas aliadas en su recorrido desde Normandía hasta Baviera, documentando la desolación de la guerra y los crímenes nazis. Pero en medio de toda la destrucción, también hubo momentos surrealistas. “La primera persona a la que se encontró mi madre en el París liberado fue Picasso —relató Pennrose con una sonrisa—. Fue a verle a su estudio, y cuando él la vio, dijo que era increíble que el primer soldado aliado que veía fuera una mujer, y que fuera Lee Miller”.
Pero en este módulo de la exposición hay poco espacio para las bromas.En las paredes de la Fundación Caixa Galicia se suceden imágenes tan terribles como cadáveres en un campo de concentración, un tren que hacía el trayecto entre los campos de Auschwitz y Dachau, y un joven en estado de shock al que las tropas aliadas habían salvado de ser ejecutado por las SS.
“No quiero que estas fotografías condiciones la idea que el visitante pueda tener de Lee Miller —puntualizó su hijo—, porque estas fotos son su respuesta como ser humano ante todas las atrocidades que vivió. Por eso este segmento de la instalación acaba con la imagen de un triunfo”.
La pieza a la que se refiere el director de The Lee Miller Archives es una fotografía en la que se puede ver la silueta de una mujer frente a una casa en llamas. Ese inmueble era la casa de Hitler, y para poder fotografiarla, Miller y tres acompañantes se introdujeron más de seis kilómetros en las líneas enemigas.
“A mi madre le animaba la idea de que la guerra iba a producir un mundo nuevo. Pero al final, las cosas no salieron bien —lamenta el investigador inglés—. Cuando llegó la paz, no vino acompañada ni de libertad ni de justicia, y eso le provocó una gran desilusión que le hizo renunciar al profesionalismo”. Una vez rematada la contienda, y tras un fugaz intento de volver a la fotografía de moda, a la que se había dedicado antes de su periplo bélico, Miller decidió retirarse.
Desde 1947 y hasta su muerte, treinta años más tarde, la artista se limitó a retratar a pintores, escritores y amigos de la familia. Estas instantáneas se pueden ver en el último bloque de Legendary Lee Miller, en el que no faltan ni Max Ernst ni, por supuesto, Pablo Picasso.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook