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Los Suaves vuelven a casa

Más de 15.000 personas llenan la playa en la segunda jornada del festival de Riazor
11-08-2011 23:10
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Emparedado entre dos jornadas marcadas por el pop para todos los públicos de El Pescao y Maldita Nerea, el gato que lleva décadas siendo santo y seña de uno de los mayores mitos del rock español mostró sus uñas y no tuvo piedad con las más de 15.000 personas que acudieron a la segunda jornada del Noroeste Pop Rock.
Incombustibles, Los Suaves volvieron anoche al escenario de algunos de sus mayores triunfos —el guitarrista Alberto Cereijo recuerda su pase playero de 1997 como uno de los mejores recitales jamás ofrecidos por la banda— para repasar lo más granado de una trayectoria que comenzó a adquirir notoriedad a pocos metros del escenario del arenal, en el Palacio de los Deportes, donde los ourensanos telonearon con gran éxito a los inolvidables Ramones, un ahora lejano 13 de noviembre de 1981.
La enorme identificación entre la banda liderada por Yosi y el público coruñés, que considera a Los Suaves un grupo local, convirtió la velada en un éxito anunciado que abrió el cuarteto cedeirense Los Eternos, segundo clasificado del concurso municipal.
Practicantes de un rock de pelaje bastante distinto al de los autores de Dolores se llamaba Lola, Los Eternos arrancaron su actuación ante un todavía escaso público con una contundente carta de presentación: "Somos de Cedeira pero estamos empadronados en Alabama". Espoleados por su espectacular batería, Gonzalo Mecha, el cuarteto interpretó las canciones de su primer disco, editado por una multinacional. El dark country —como a ellos les gusta definir su música— de estos cowboys de las Rías Altas, con un pie en Johnny Cash —del que tocaron dos temas, Folsom Prison Blues y Cocaine Blues— y otro en Neil Young, dejó un regusto muy positivo entre los miles de aficionados que se concentraban en el arenal de Riazor al finalizar su pase.
Entre el numeroso público que acudió al reclamo del tercer concierto de Los Suaves en la playa de Riazor —debutaron en la playa en 1997 y repitieron en 2004, junto a los añorados Heredeiros da Crus— cupo desde el adolescente melenudo de camiseta negra, al padre de familia de aspecto formal pero corazón rockero que cantó todas y cada una de las historias de perdedores escritas por Yosi. Muchas pancartas dedicadas al conjunto ourensano adornaron al público, entregado desde los primeros compases del concierto.
Los Suaves fueron puntuales. Salieron a las once en punto, preparados para el rock and roll. El cantante lucía larga barba blanca y montó su show habitual, caminando de un lado a otro, enseñando la barriga o colgándose de las estructuras del escenario. "Estamos aquí porque las canciones de Los Suaves suenan mucho mejor en la playa de Riazor", confesó Yosi, en sus primeras palabras. La banda mostró su contundencia habitual, con la destacable maestría de Alberto Cereijo a la guitarra. Hubo mucho protagonismo de los temas se su último disco Adiós, adiós, aunque, entrados en calor, sonaron muchos de sus celebrados clásicos.
Con el público entregado que no paraba de llegar a la playa, Yosi pidió que le ayudaran en la canción Palabras para Julia. Los asistentes, aplicados y encantados, cantaron una estrofa entera a la perfección. El líder de Los Suaves tuvo que agradecerlo: "Muchas gracias, habéis salvado el concierto".

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