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Disfraces bajo la lluvia

Desde los payasos de la tele hasta el peñón de Gibraltar pasando por los personajes de Alicia en el país de las Maravillas o los Pitufos. Todos llenaron de color el desfile de Carnaval, en el que no faltaron los paraguas
10-02-2018 23:50
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Desde los payasos de la tele hasta el peñón de Gibraltar pasando por los personajes de Alicia en el pasillo de las Maravillas o los Pitufos. Todos ellos llenaron de color el desfile de Carnaval, en el que no faltaron los paraguas. La lluvia, sin embargo, no impidió que se crease un pasillo humano de casi 20.000 personas, según datos municipales, entre la avenida de la Habana, punto de salida de las carrozas, y la plaza de María Pita.

Al ritmo de The show must go on, de Queen, abrió el desfile la comparsa Ciklón -ganadora del concurso de carrozas- cuyos miembros se convirtieron en pavos reales. Y no fueron los únicos animales de la tarde, pues los monos también recorrieron las calles de la ciudad. Iban acompañados del peñón de Gibraltar con una bandera de Inglaterra en la cima y una cabina telefónica al estilo británico, lo que provocó las risas del público.

Algunos hicieron un viaje al pasado y, sin darse cuenta, se atrevieron a cantar Susanita tiene un ratón. Así aparecieron los payasos de la tele, vestidos de rojo y con la característica nariz que solían lucir Gaby, Fofó y Miliki. Hubo más momentos televisivos y cinematográficos a lo largo del desfile con Alicia y el conejo blanco pegado a su reloj, los Pitufos, la novia cadáver y los Cazafantasmas.

Entre el público también había disfraces. Para animar la fiesta pasada por agua aparecieron familias enteras con trajes de Mario Bros, Harry Potter, Dónde está Wally, el capitán Garfio y un sinfín de superhéroes. La fiebre de Star Wars también se dejó notar entre los más pequeños, que lucían con orgullo sus sables láser.

Aunque los animales de peluche fueron escogidos por muchos debido al frío y la lluvia que están reinando este Carnaval. Se dejaron ver unicornios de colores, vacas, cerdos y dinosaurios.

Los más pequeños disfrutaron con el paso del coro gospel. Mientras cantaban Oh happy day, repartían caramelos como si se tratase de la Cabalgata de Reyes. No les hizo tanta gracia a los niños cuando pasaron unas arañas gigantes un tanto espeluznantes.

En un desfile de casi dos horas y media de duración, con bailes y mucha música, el público pudo incluso viajar por el mundo gracias a las comparsas de las carrozas. Venecia y sus gondoleros, Venezuela, Bolivia y hasta la fiesta de la cerveza, el Oktoberfest, con sus particulares tiroleses. No faltó la música de los Kilomberos -que se llevaron el premio a mejor vestuario y mejor coreografía- junto a la cabra de la legión, señoras mayores con rulos, brujas y hasta mafiosos con un coche cargado de dinero.

Cuando casi todas las carrozas estaban ya en la plaza de María Pita, el punto final de su recorrido, los paraguas ya estaban cerrados y muchos los cambiaron por los teléfonos móviles para inmortalizar el momento. Algunos miembros de las comparas incluso se detenían para posar ante la cámara a lo largo de la ruta. Otros se dedicaban a invitar a los transeúntes a bailar y disfrutar de una fiesta que continúa el martes con más disfraces.

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