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La revolución de los niños

El educador Manu Rubio lleva al centro Ágora 'Yo Soy Ratón', un proyecto enfocado en la canción protesta infantil, con el que busca acercar posturas entre los más pequeños y sus padres
06-10-2018 23:01
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La revolución de los niños

La revolución de los niños

"No quiero más puré", "tu barba pica", "si quieres un genio en casa ponte a estudiar, yo quiero jugar". Son algunas de las consignas que corean los niños en los conciertos de Yo Soy Ratón, el proyecto del psicomotricista y educador Manu Rubio. El cantante, profesor en la Escuela Infantil Reggio y el colegio Reggio Explora de Madrid, lleva años poniéndose en el lugar de los más pequeños para dar voz a sus quejas. Acercar su mirada a la de los adultos, y lograr un cambio en el modo que tienen de relacionarse con sus hijos es el objetivo de este espectáculo musical, que llegará hoy al Ágora a las 18.30 horas.

En el concierto, se abordarán temas como el primer día de clase, la hora de la comida o el tiempo de ocio. Más de un padre quedará sorprendido al escucharlos desde los ojos infantiles, que no siempre creen, por más que sea la intención de sus familias, que el comportamiento de sus padres sea el adecuado. "Cuando llega el día primer día de la escuela, y los padres ven que el niño empieza a entretenerse, muchas veces se van sin despedirse. Lo hacen pensando que es lo mejor, pero provocan una sensación de abandono absoluto en su hijo", explica como ejemplo el educador, que aboga por establecer un mayor diálogo entre generaciones.

Con la necesidad de "explicarles más las cosas a los niños" se encontró en su trabajo como profesor. Rubio se dio cuenta de que, a pesar de que "todos los padres quieren a sus hijos, nadie les enseña a serlo", e ideó -al principio no muy conscientemente- un espacio para que los más pequeños pudiesen expresar su disconformidad. "Nadie les da voz para protestar ante sus papás y sus mamás, que son su mundo. Nosotros tratamos de aproximar su punto de vista al de los adultos, componiendo canciones que hablen de respetar sus tiempos, de no mentirles o de permitir que sean ellos mismos sin transmitirles nuestros miedos e inseguridades", cuenta el cantante, que advierte de que sus temas "no deben entenderse como una protesta adulta".

Para componerlos, el cantautor se ha basado en su propia infancia. Confiesa que en su trabajo se pasa el día viendo "el niño que era", y que eso le ha servido para dar forma tanto a Canción protesta como a No soy un muñeco, los dos discos que ya tiene en el mercado. "Estás todo el año acordándote de cosas. Yo recuerdo pensar que quería opinar en casa, y hoy los niños sienten lo mismo, porque no les preguntamos. No estoy diciendo que deban ser los jefes, pero sí hablo de los temas pequeños", dice el cantautor, que encontró para su segundo trabajo una inspiración especial.

No soy un muñeco, el disco que Yo Soy Ratón lanzaba el año pasado, tiene como uno de sus pilares más importantes a la propia hija de Rubio, Lola. A ella le dedica temas como Lolear, y otros como Ahora que duermes, en el que empiezan a despuntar la vivencias de la otra cara de la moneda: los progenitores. "En el segundo disco ya fui padre, y ahí ya me di cuenta de lo difícil que es llevar a la práctica todo lo que digo. Pero perseguimos un cambio social, y la música es una buena forma de correr la voz", dice Rubio, que pasaba hace unos meses del camino en solitario a una banda junto al productor Paul Castejón, con el objetivo de "sonar más alto".

Con ella, el vocalista rompe con el paradigma de la canción infantil, y apuesta por ritmos nuevos como el rock o la música india. Son estilos que los niños aprecian, asegura Rubio, si sus padres les dan la oportunidad de disfrutarlos, y que acaban uniendo con su atractivo a toda la familia. "Siempre sacrificamos la música que nos gusta en el coche para tener a los niños tranquilos. Pero yo no quiero sonar en la parte de atrás. Yo quiero sonar en todo el coche, que sea algo que compartan", apunta.

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