Noticias | Agenda

Sito Sedes Cantante, homenajeado el domingo a las 20.30 horas en el teatro Colón

"Cantar es mucha responsabilidad, y cuanto mayor voy, más miedo tengo"

"Los Satélites sigue siendo la mejor orquesta, pero hay otra forma de enfocar la fiesta" - "Lo que importa es llegar con lo que dices y con cómo te comportas"
03-12-2018 00:19
0 votos
El cantante Sito Sedes, la semana pasada en Santos Ochoa. víctor echave

El cantante Sito Sedes, la semana pasada en Santos Ochoa. víctor echave

Cuando era pequeño, Sito Sedes solo tenía una fecha marcada en rojo en su calendario: las fiestas de Sillobre. "Estaba deseando que llegasen para que viniese la orquesta", recuerda el cantante, que estudiaba al detalle desde el montaje escénico, hasta los gestos que los artistas hacían sobre las tablas. Hoy, con 72 años, el coruñés puede presumir de haber logrado lo que entonces parecían apenas fantasías infantiles. Su larga trayectoria en la música, que compartió durante más de una década con Los Satélites-ahora de 80 aniversario-, será el epicentro del homenaje que celebrará este domingo el teatro Colón (20.30 horas), en el que tocará con la orquesta y adelantará parte de su nuevo disco con la Garufa Blue Devils Big Band.

-Acaba de salir de un homenaje en Sillobre, y ahora le rinden otro aquí. Se le empiezan a acumular los reconocimientos.

-[Risas] Es muy de sorpresa en sorpresa. El de Sillobre fue algo que no esperaba. Lo hicieron en el atrio de la fiesta donde de chaval miraba para las orquestas como un tonto. Y, de repente, había más gente que en cualquier fiesta de mi pueblo.

-¿Cantará este domingo aquí con Los Satélites, como hizo entonces?

-Sí. Ahora vuelven al teatro Colón para cantar con ellos. Es que fue mi orquesta toda la vida, en la que más estuve. Fueron 14 o 15 años cantando con ellos.

-¿Qué le pasa por la cabeza cuando vuelve a subirse al escenario junto a la formación?

-Es volver a vivir los sueños de ayer. Encontrarte otra vez en un escenario... Cuando vas a subir te sigue temblando la pierna izquierda, unos nervios tremendos? Tendrías muchas ganas de correr para llegar pronto al micrófono, pero eres un poco cínico y vas despacito para decir: "No, yo no estoy nervioso". ¡Caray si lo estoy! Pero en el momento en el que cantas ya estás bien.

-¿Sigue con nervios?

-Sí, porque cantar no es lo mismo que otras profesiones. Tienes una responsabilidad de que la voz te salga bien. Eres el encargado de comunicar con la música algo para que llegue a ellos. A veces no hace falta tener mucha voz, lo que importa es llegar con lo que dices y con cómo te comportas. Es mucha responsabilidad, y cuanto mayor voy, más miedo tengo [se ríe]. Pero también me pasa muy rápido.

-Este año la orquesta celebra su 80 aniversario. ¿Le auguraba tanta continuidad?

-Tuvo unos momentos difíciles. Si no llega a ser por Javier Saavedra, que es el actual director y que tuvo que afrontar muchos problemas, hoy la orquesta como muchas otras de nombre no existiría. Le echó un valor enorme, porque fue una labor muy difícil. Yo creo que ese chico pasaría muchas noches sin dormir por defender ese nombre. Pero lo logró y ahora es seguro que va a durar muchos años.

-¿Cuáles eran las dificultades?

-Había gente que no estaba de acuerdo, y otra gente a la que no le gustaba el estilo? A poco más se va a pique, y eso hay que levantarlo. Tienes que tener músicos buenos para mantener una orquesta de ese nombre. Pero yo nunca pensé que fuera a pasar nada. Incluso en esos momentos difíciles de los que estoy hablando, porque la veía una empresa tan fuerte y segura?

-Usted estuvo en ella muchos años, ¿significan hoy lo mismo las orquestas que lo que significaban en la década de los 70?

-Creo que ha cambiado el sistema. Pero cada generación tiene que tener su forma. Los Satélites sigue siendo la mejor orquesta, pero hay otras, como la Panorama o París de Noia, con otra presentación y otra forma de enfocar la fiesta. Y yo lo respeto mucho. Pero Papá y mamá, Papelito blanco? Esas fueron grabaciones de Los Satélites de los 70 que hoy lo hacen todas las formaciones. No ha cambiado en cuanto a hacer bailar a la gente. Después de haber pasado 40 años, ahora no solo ellos, sino las otras orquestas, también tocan Papá y mamá.

-En el 82 decidió despedirse de todo aquello, ¿el ritmo era demasiado agitado?

-No estaba cansado, al contrario. Pero estaba casado y tenía dos hijos, y tenía que mirar por su futuro. Cantar toda la vida allí me iba a costar mucho, y tuve que buscar otro trabajo. Pero también había otra cosa. Yo estaba notando en las fiestas que venía una corriente de música distinta. Estaba sonando muy fuerte Miguel Ríos, y yo no era capaz de cantarlo, no sabía cómo hacerlo. Podía cantar un chachachá o un merengue, pero esa corriente de música? No era capaz. Y me retiré. Y me acuerdo de que después de la última actuación que tuve, en la sala Zeus, al llegar a mi casa estuve bastante tiempo en el portal llorando antes de entrar en mi casa. Me costó muchísimo.

-Y ahora, jubilado, ¿uno se acostumbra a no tener el micrófono entre las manos?

-Qué va, no te acostumbras para nada. Pero ahora con un ordenador en casa haces maravillas. Y con los playbacks que hay, si no cantas es porque no quieres. Yo todo el día me canto un par de canciones porque me lo paso muy bien, aunque sea yo solo en mi salita.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

En estas fiestas, sobran los motivos para beber elaboraciones de vino gallego. En 2018, Galicia firmó la segunda mejor cosecha de su historiay nuestras bodegas despiden el año con un buen balance en todos los sectores 

Encuentra los eventos de