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Federico Jusid, compositor y director, en concierto esta tarde

"He aprendido más haciendo series que en todos mis años de conservatorio"

"La música puede ser mucho más que un acento que se pone en el último momento"
31-10-2019 19:56
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El compositor y director Federico Jusid. Circe F. Ervina

El compositor y director Federico Jusid. Circe F. Ervina

Federico Jusid (Buenos Aires, 1973) atiende al teléfono en una mañana complicada. Reconoce que ha pasado mala noche, y no por tener que repartirse entre la dirección, la composición o los conciertos de solista, sino por los llantos de su hija de seis meses. "Es una novedad en mi vida. No me da el tiempo, y mucho menos con ella", dice entre risas el argentino, que cruzó hace 20 años el charco para hacer de España su hogar.

Desde aquí ha creado música para filmes tan memorables como El secreto de sus ojos, para series como Fariña, y para proyectos del calado de Misconduct. Esta tarde, en el teatro Colón (20.30 h.), el argentino dirigirá una muestra de sus bandas sonoras junto a la Sinfónica de Galicia, como parte de la Semana das Músicas do Audiovisual.

Más de 100 bandas sonoras, y muchas españolas. ¿Qué idilio tiene con las producciones de aquí?

[Risas] En realidad, más que idilio, lo que tengo es mucha fortuna, porque puedo vivir de la música. Y España fue muy generosa conmigo. Pude hacer de repente un montón de series, que era algo que antes no hacía. La televisión ha crecido mucho, también en el sentido de considerar invertir en una banda sonora y tener a orquestas que las graben.

Usted tiene una particular batalla con esa música para la pequeña pantalla...

Sí, la tomé como mi batalla, aunque estoy seguro de que somos más. Pero recuerdo que cuando comencé a grabar música en este país éramos muy pocos los que nos tomábamos el trabajo de grabar nuestras partituras con una orquesta. En general, había un cierto conformismo. Por eso muchas veces las bandas sonoras estaban resueltas en digital.

¿Tuvo malas experiencias?

Tuve muchas peleas con productores que no querían invertir en ese gasto, y me quedé también fuera de muchos proyectos, porque me negaba a que un clarinete fuera grabado por una cosa que no fuera el instrumento. Lentamente los pude ir convenciendo, se daban cuenta de la diferencia.

Lo que no puede cambiar es la rapidez de las series, ¿sigue pasando factura a la música?

Evidentemente, hay que tener músculo para escribir para televisión. Yo no sé si al comienzo de mi carrera habría podido hacer lo que hago ahora. Siempre digo que he aprendido más de orquestación haciendo series que en todos mis años de conservatorio.

En ellas ha destacado por trabajos como Isabel o Tiempos de guerra . ¿Qué tiene con la ficción histórica?

[Ríe] Realmente no lo sé. Tal vez lo que ocurra es que en esas series históricas la narración se ve más afectada por la música. Algunos thrillers contemporáneos pueden resolverse con el mundo electrónico, pero Isabel, Tiempos de guerra... Casi piden esta música orquestal grande, y mi nombre resultó más pronunciado en ese tipo de bandas sonoras.

Cuando las enfrenta, ¿la inspiración la encuentra en la imagen o en la trama?

A mí me encanta comenzar a trabajar con el guion. De esa manera, la música no viene a ser una especie de condimento que le echas por encima a tu plato ya cocinado, sino que empieza a formar parte de su construcción.

¿Esa es la gran lucha de los compositores, no quedarse al margen?

Sí. Y depende mucho de la madurez narrativa de los directores. Que entiendan que la música puede ser mucho más que un acento que se pone en el último momento. Hace poco, Ricardo Darín que me dijo que, cuando estábamos trabajando en La Fuga, Eduardo Mignogna [director] les pasaba mi música en los ensayos para que entendieran el tono de las escenas. Los grandes directores ven la música como un elemento más.

¿Con cuáles ha chocado su visión creativa?

En algunas películas, sobre todo en Estados Unidos, estuve seis meses tratando de entender lo que quería un director mexicano. Yo creo que ni él sabía lo que quería, y seguramente yo no supe encontrarlo tampoco. Pero debo decir que, en general, no me pasó nunca, porque entiendo que el lenguaje de la película es el del director.

Usted se estrenó con su padre [Juan José Jusid], en Bajo bandera . ¿Aquello hizo el debut más amable?

La experiencia salió muy bien, pero yo sufrí como un loco en ese proceso porque los nervios habituales de trabajar en un proyecto nuevo se sumaron a la responsabilidad del apellido. Recuerdo que trabajamos con el guion mucho tiempo antes, y creo que era para que, si algo fallaba, hubiera tiempo de llamar a un compositor de pelo blanco y dejar a ese imberbe [risas].

Tras aquello ha llegado a trabajar para Ridley Scott, ha puesto música a las tomas de Halle Berry... ¿Enriquecen tanto esas experiencias como el prestigio que dan?

En realidad, es curioso, porque siempre depende mucho de quién es tu interlocutor. En el caso de la película de Halle Berry [ Kidnap] la búsqueda musical fue una de las más interesantes, aunque es una película muy simple desde el punto de vista del guion. Luego está la parte de puertas para afuera. Por ejemplo, Misconduct, en la que trabaja Al Pacino y Anthony Hopkins, es como una distinción. Especialmente en Hollywood, donde es una especie de garantía.

Decía José Nieto que en España se había copiado lo peor del cine estadounidense.

Yo entiendo lo que dice y hasta cierto punto lo comparto. España quiere parecerse a Hollywood, pero ahora me parece que ha superado ese sentimiento de inferioridad al que nos somete la gran industria americana. Ya se están haciendo cosas con un lenguaje propio.

Usted también ha aplicado el suyo en algún trabajo como productor. ¿Necesitaba llevar su visión más allá de la música?

Sí. Yo siento que tengo con el cine esta relación que excede a la música. De pequeño, pasaba muchas horas en un set de rodaje, o esperando a mi madre [Luisina Brando, actriz] en un camerino mientras ensayaba. Estaba en contacto todo el rato con esa máquina que es la narración, y ahora estoy desarrollando guiones. A estas alturas de mi vida, los leo casi tan bien como las partituras, por eso me parece interesante. Pero no es mi nuevo oficio, sino algo que se complementa con mi trabajo.

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