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Alberto Jiménez

"Nos estamos volviendo tontos en esta espiral de que todo sea más una pose que verdad"

"En 'Dancetería' nos hemos juntado los raros para hacer un espectáculo" || "Con el tiempo, nos hemos ido quitando vergüenzas para hacer la música que queremos"
05-02-2020 19:56
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El cantante Alberto Jiménez, en un concierto con su grupo Miss Caffeína el año pasado. La Opinión

El cantante Alberto Jiménez, en un concierto con su grupo Miss Caffeína el año pasado. La Opinión

Canta Alberto Jiménez que las canciones son su "geografía interior", y en Oh Long Johnson lo ha demostrado. El último disco de Miss Caffeína es un retal de momentos vitales de la banda, que recorre el amor, las presiones de la industria, el postureo y el bullying sufrido en primera persona. Entre las fechas de su gira, el grupo ha hecho sitio para un puñado de citas especiales, que los reunirá en escena junto a Varry Brava. La Sala Pelícano ha sido una de esas pocas escogidas para Dancetería, un puzle de temas de ambas formaciones que se escuchará este sábado a las 22.00 horas.

¿Se ha unido el indie para dar un golpe en la mesa?

A mí me da la sensación de que nos hemos juntado los raros para hacer un espectáculo, porque ninguno de los dos somos el típico grupo indie. Muchas veces el género se define como rock de guitarra, pero nosotros ya llevamos tiempo haciendo música más pop. La verdad es que nos identificábamos con Varry Brava, y nos apetecía hacer algo juntos.

Lo llamaron Dancetería, un club sin prejuicios musicales. ¿Esconde cierta reivindicación esta gira?

Efectivamente. Dancetería era un club underground de Nueva York, donde se juntaba todo tipo de gente y de músicos. A veces sientes que no sigues los cánones de lo que supone que es tu tribu urbana. Por ese sentimiento queríamos buscar la idea de que aquí todo el mundo es bienvenido, que nadie va a juzgar a nadie.

El mensaje casa mucho con el de su último disco, Oh Long Johnson. Es un grito de libertad.

Sí. Fíjate que no hemos sido hasta ahora muy de reivindicar, ni de ser sociales. Pero últimamente estamos abogando por la libertad de que cada uno sea como es...

¿Qué ha ocurrido entre esa luz de Detroit y el enfado de este álbum?

En realidad, más que cabreo es resaltar las cosas que no nos gustan del mundo actual, sobre todo el de las redes sociales. Nos estamos volviendo un poco tontos dentro de esta espiral de enseñarlo todo y de que todo sea más una pose que una verdad. Sobre todo en la música, hay muchos expertos juzgando lo que hacen unos y otros.

¿Hay medicina para esa frivolidad?

Sí. Seguir a lo tuyo y no darle demasiada importancia a los opinadores. Es difícil que no te afecten los comentarios, pero hay que intentar torearlos. Musicalmente, por ejemplo, cuando empezamos estábamos demasiado influenciados por lo que sonaba. Con el paso del tiempo, nos hemos ido quitando vergüenzas para hacer la música que queremos hacer.

¿Cuáles eran esas vergüenzas que menciona?

La de no encajar, por ejemplo. Pero al final hay que entender que lo que quiere la industria es ganar dinero. Recuerdo que en los comienzos nos aconsejaban que cogiésemos un par de EPs que teníamos y los juntásemos para un disco, porque sin él ni se sonaba en la radio ni te contrataban los festivales. Igual hubiese sido más rápido, pero no eran los temas que queríamos en nuestro primer álbum.

En este recupera otros momentos difíciles, como el acoso que sufrió en Reina. ¿También desaparecen esas marcas?

No. Las cosas que te pasan en la infancia te dejan huella el resto de tu vida, pero yo creo que puedes aceptarlas y convertirlas en algo bueno. Yo era claramente homosexual en una época que no era la de ahora. Eran los años 90, vivir en una ciudad pequeña era jodido, y sufrir esas cosas cuando eres pequeño y no tienes herramientas para saber por qué te pasan es difícil.

Se encerraba en su habitación y se ponía a cantar. ¿Era un modo de huida?

Totalmente. De hecho, yo pienso que, si no me hubiesen pasado ese tipo de cosas, a lo mejor no me hubiese dedicado a la música. A lo mejor habría sido más social, habría encontrado otros divertimentos. Pero a mí lo que me hacía feliz era cantar y eso se convirtió en mi profesión.

Aquello tampoco fue un camino de rosas. Les llamaban "los ñoños" del indie...

Creo que ahora se nos ve de otra manera. Se ha aceptado que no somos un grupo canallita (risas), y somos más respetados. De todos modos, con el paso del tiempo se ha democratizado mucho más la música y hay cada vez hay menos etiquetas.

En Oh Long Johnson se cuelgan la de música de baile, ¿había que demostrar que lo electrónico también puede ser profundo?

Hay mucha gente que lo ha hecho, lo que pasa es que erróneamente se ha vinculado la música de baile con la frivolidad. Pero hay canciones de Fangoria o de Gloria Gaynor que son muy reivindicativas. Aunque fuera música de baile, eran letras que podían hacerte pensar.

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