Fin de semana

Una escapada a Segovia

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A Coruña - A Coruña
BLH/ Segovia es una ciudad que no cansa. Siempre que vuelvo me sorprende con cosas nuevas. Es una ciudad mágica. Llena de tascas y mesones típicos que ofrecen los mejores embutidos [..]

BLH/ Segovia es una ciudad que no cansa. Siempre que vuelvo me sorprende con cosas nuevas. Es una ciudad mágica. Llena de tascas y mesones típicos que ofrecen los mejores embutidos y el más delicioso cochinillo al horno de la zona.
Su casco antiguo, las plazas bien cuidadas, la simpática gente castellana, sus bulliciosas calles limpias llenas de turistas comprando baratijas de recuerdo, estudiantes de arte y algunos pintores la embellecen todavía más. Es el lugar ideal de escapada para olvidar el estrés como mínimo un par de días.

También la rica historia de Segovia puede ser un tema de gran interés para los más estudiosos. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985 y por sus calles pasearon e hicieron grande a la ciudad civilizaciones como los celtíberos y los romanos y su firma está por todas partes: las bien conservadas calzadas romanas, la Catedral y el sempiterno Acueducto son un ejemplo de ello.

Segovia conserva una estructura medieval; las calles son estrechas y sombrías y recogen vestigios de la herencia de sus culturas, tanto cristiana, como judía y musulmana. Aparte del hermoso Alcázar militar, son muchos los monumentos que hacen de la ciudad un lugar para escapar de la rutina. Una escapada a Segovia es una escapada a la imaginación.

El Acueducto de Segovia es uno de mis monumentos favoritos. Cuando voy, no puedo evitar tirarme un rato largo mirando sus 166 arcos de piedra de granito. Las piedras angulares sujetan toda su estructura. Me quedo maravillada de ver con mis propios ojos cómo las piedras se sujetan entre sí, sin argamasa ni cementos de ningún tipo. Es simplemente una maravilla de la arquitectura.

Si hojeamos algún libro de historia, nos dirá que fue construido en la época de los Flavios (segunda mitad del siglo I y comienzos del siglo II) para transportar agua desde el río Acebeda hasta el Alcázar. El agua recorría 18 km desde el río hasta llegar a su destino. Era un simple canal para abastecer de agua al castillo, pero salvando una enorme sima. ¡Simplemente fantástico!

Para sacar buenas fotos nada mejor que subir por las escaleras del lateral del monumento y que llevan a lo alto de la antigua muralla. Desde ese punto, la perspectiva es magnífica.

El Alcázar de Segovia, que visto desde lo lejos recuerda el castillo de los cuentos de Disney (de hecho, Walter Disney se inspiró en este castillo entre otros para sus cuentos) hace de este casco antiguo el sitio perfecto para dejar volar la imaginación. Está construido encima de una formación rocosa y le rodea un foso natural que en sus días estaba cubierto de agua (igual que en los libros de princesas). Para acceder al Alcázar hay que pasar a través de un puente levadizo.

Los jardines que le rodean son verdaderamente bellos sobretodo en primavera. Llenos de tulipanes de colores.
Primero fue residencia real (siglo XIII), pero en 1862 sufrió un incendio devastador y quedó casi destruido. En su reconstrucción (que acabó en 1890 durante el reinado de Alfonso XII) se quedó como Archivo General Militar del Reino, que es lo que aún hoy es.

Para visitar el Alcázar de Segovia, hay que pagar, pero vale la pena entrar y oír los susurros de historia que provienen de las armaduras exhibidas dentro de sus salones y vivir un poco de pasado. Es reconfortador saber que la recaudación se destina a su conservación.

Cuidado si se os invita a subir a la torre. Puede ser una experiencia inolvidable en muchos sentidos. Yo recuerdo mi primera visita (y última). Estuve con agujetas una semana (y tenía veinte años solamente). Son muchos los peldaños hasta subir y la escalera está desgastada y es estrecha. Yo no lo he vuelto a intentar. Después de haber subido, no olvidéis que también hay que bajar y son los mismos peldaños…

En lo más alto hay un pozo (El pozo de los deseos) en el que los turistas echan monedas. Es lo único que encontraréis arriba, pero desde allí, las vistas de la llanura segoviana son fantásticas, creo que no hay nada igual. Pero haceme caso, primero tomad mucho azúcar.

La Catedral de Segovia es un edificio de estilo gótico construido en la parte más alta de la ciudad. Su obra se empezó bajo el reinado de Carlos V en 1525. Guarda maravillosas joyas de la historia dentro de sus muros, como el retablo mayor que está esculpido en jaspe, mármol y bronce. Dentro de la Catedral está el Museo Catedralicio.

Aunque según mi opinión la entrada debería ser libre por ser una catedral y por lo tanto un edificio dedicado al culto, desgraciadamente hay que pagar para poder visitarla. ¡En fin!

Si se dispone de poco tiempo y se quiere ver el máximo de monumentos os aconsejo una ruta que es sólo un paseo: se parte desde los pies del Acueducto en dirección a la Catedral, pasando a través de su calle principal (una de las áreas más comerciales de Segovia) y después se continúa hacia el Alcázar. De vuelta se baja por la calle que bordea los jardines que rodean la ciudad y llegamos nuevamente al Acueducto haciendo una circunvalación. De esa manera hacemos el mejor recorrido posible en el menor tiempo para ver casi todo su casco histórico.

Ah! El cochinillo asado es fundamental que lo comáis allí (si os lo podéis permitir, claro). Es de la única manera que yo tolero comer cerdo, aunque si lo piensas…

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